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Tras el hilo de Ariadna

domingo, 23 de enero de 2011

Pendiente de ti


Pasamos la vida pendientes de todo lo que nos rodea. Cuando somos niños vivimos pendientes de las cosas que nos rodean: sus colores, sus formas, los ruidos....El mundo se nos abre como algo mágico, desconocido y misterioso. Cuando comprendemos que los objetos no tienen vida, que nuestro muñeco favorito no siente ni me escucha, nos empezamos a sentir atraidos por los demás, nos empieza a preocupar que piensan de mi, les agradaré, cómo puedo ser querido por todos,... Con el tiempo todas esas preocupaciones se fijan en una sola persona, la cual ha captado nuestra atención más que nadie en nuestra vida. Estamos enamorados. Y ahora nos surge un dilema aún mayor: esa persona siente lo mismo que yo por ella.
Nos pasamos la vida pendiente de todo lo que nos sucede, de todo lo nuevo que acontece en nuestra vida. Siempre nos preocupamos de las cosas en el justo momento en el que nos hace falta, nunca antes. Decía Joan Manuel Serrat en su canción "pendiente de ti":

No sé quién eres tú
ni lo que soy para ti.
Si hay algo entre tú y yo
te importa un pito.

No sabes que vivo
pendiente de ti
y tengo también
mi corazoncito.

Sabemos de la salud cuando estamos enfermos, una persona que nunca ha sentido dolor no puede comprender a otra que sí lo sufre. No entendemos de la pobreza cuando no hemos pasado necesidades. Creemos que podemos solucionar la vida de los demás, porque en nuestra vida no existen sus problemas. No quiero decir con esto que unas personas tengan problemas y otras no, mas bien que cada uno tiene sus propios problemas y cada uno, a través de sus experiencias y su buenhacer, intenta solucionarlos del mejor modo posible. Tal vez si nuestra vida hubiese sido similar a la de estas personas, nos hubiesemos visto en su misma situación.

Vivimos siempre pendientes de algo o de alguien, las cosas y las personas sólo cobran sentido cuando faltan. Dice un refrán que "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", y la verdad es que no nos acordamos de las cosas importantes de nuetra vida, no somos capaces de valorarlas ni de cuidarlas, hasta que la perdemos. Somos inconscientes de lo ricos que somos solamente por tener salud, unos amigos que nos aprencían, una familia que nos quiere, un trabajo, ... Y somos tan simples que nos sentimos desgraciados cuando perdemos una de estas cosas. ¿Y las demás? ¿acaso las demás no son también sumamente importantes? La persona que no tiene pareja, trabajo, dinero,... olvida que sus amigos y su familia lo quieren, olvida todo lo bueno que la vida le ha dado. No nos damos cuenta de que las cosas son puramente objetos que conforman nuestra vida. Aprendimos de pequeños que los objetos, son sólo objetos, que no nos pueden comprender ni consolar, ni querer. Los objetos se hicieron para romperse, para perderse en el tiempo. De ellos nos queda el recuerdo. Pero al final de nuestras vidas, nunca nos acordamos de nuestra casa, ni de nuestro reloj. Cuando somos ancianos nos acordamos de nuestros amigos, de lo felices que hemos sido en un sitio determinado con una persona, de nuestra familia. No nos acordamos de lo enfermos que estuvimos en un año determinado. Nada tiene sentido para nosotros, que no sean las personas con las que hemos compartido nuestra vida.

No sabes que vivo pendiente de ti,
me paso las horas pensando
como agradarte, como atraerte.

Vivo tan pendiente de ti,
que me paso las horas soñando
en poder verte.

Vivo tan pendiente
que me olvido de pensar en mí.

Te dedico mi vida
comparto mis ilusiones contigo.
Porque al fin y al cabo
compartimos en la vida
parte de nuestros caminos.
Publicado por Vanessa en 13:46
Etiquetas: Vida

1 comentarios:

I. Poza dijo...

Precioso Vanessa. Me ha encantado esta entrada. Cuanta razón tienes en lo que comentas acerca de la importancia de lo que nos rodea. Besitos ;)

24 de enero de 2011 a las 11:14

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Aunque la vida sea algo tan efímero como una mariposa, hay agradecerle todos los días aquello que nos da y aquello que nos quita, ya que de ese modo valoramos más aquello que tenemos, es por eso, que nos hacemos cada vez más grandes al intentar con todas nuestras fuerzas alcanzar aquello que deseamos.

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