Cuando conocemos a los demás siempre nos planteamos como será esa persona, cuidamos nuestros modales y nuestros comentarios para no resultar ni maleducados ni causar malentendidos, que pudiesen llevarnos a una enemistad con ese nuevo conocido.
Con forme va pasando el tiempo, vamos observando como las relaciones, con aquellos que en un principio eran desconocidos, ya se han consolidado. Pero ahora nos queda un gran problema, que es el saber ponerse en el lugar del otro en todo momento, en saber comprender a los demás. Esto resulta de vital importancia para nuestras relaciones sociales, pues, un solo fallo nos puede llevarnos a perder una amistad. Necesitamos muchos momentos para que la amistad surja entre dos personas y un solo acto fallido para que la perdamos.
Decía Heinz Kohut que “la empatía es la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera la propia”. El problema de la empatía es que no hay dos personas iguales, no sentimos ni pensamos igual, entonces ¿cómo debemos actuar para seguir manteniendo nuestra amistad con los demás? Confucio decía "no hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran". Esta es una buena máxima para tenerla como principio a la hora de tratar a los demás, pero no siempre la recordamos. En muchas ocasiones sucede que nuestros intereses no coinciden con los de la otra persona, ni nuestras ilusiones ni nuestros proyectos y puede que haya cosas que para los demás sean muy importante y nosotros consideremos que no tienen tanta importancia, incluso podemos pensar que son tonterías. En este momento, debemos pensar en las cosas que nos ilusionan y transpolar ese sentimiento hacia la otra persona, ya que aunque nuestras motivaciones y metas no coincidan, si coinciden nuestros sentimientos. Todos sentimos lo mismo cuando nos ilusionamos, cuando luchamos para lograr nuestros proyectos. Como decía León Reyes “la empatía nos permite comprender todas las edades y todas situaciones.” Lo bueno que tiene la amistad es que no entiende de épocas ni de clases sociales, va más allá de las posesiones que uno tenga, por eso es muy importante cuidarla y el saber respetar los sentimientos e ilusiones de cada uno. Como dice el refranero español "quien tiene un amigo tiene un tesoro" y al igual que todos los tesoros debemos cuidarlos y protegerlos, intentar no perderlos, así seremos los más ricos de este mundo, lograremos ser mejor para los demás y para nosotros mismos. Al fin y al cabo, cuando estamos tristes o enfermos, poco puede aliviarnos el vil metal, pero la sonrisa y el cariño pueden aliviar nuestros males.
Cuando nuestra vida llega a su fin, no morimos para aquellos que nos quieren, estos nos recuerdan y viviremos siempre en su memoria. Las personas que te quieren cuentan vuestras anécdotas juntos, las cuales se quedan en la memoria de aquel a quien se lo contó, y si hemos sido un gran amigo, si logramos trasmitirle a los demás nuestros pensamientos y ser capaces de empatizar con los suyos, serviremos de modelo para los demás. De este modo nunca moriremos, pues nuestro recuerdo siempre perdurará.

1 comentarios:
Mi enhorabuena sin duda, el formato me suena y la temática está bien escogida. Lo cierto es que la empatía parece un juego de azar en el que nos la jugamos al apostar por alguien, pero sin apuesta no hay ganancia y sin riesgo no percibiríamos el peligro. Un abrazo Ariadna.
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