En 1972 nacen los chats. Los chats son espacios comunes que sirven para dialogar en Internet. Estos son empleamos para hablar con amigos, para hacer amigos, para ligar e incluso para buscar trabajo. En un chat no mostramos nuestro rostro, podemos mentir y fingir ser quien no somos y ser quien nos gustaría ser. A través del chat, el hombre encontró la primera vía de escape de esa realidad que tanto le disgustaba.
Entre 2001 y 2003 aparecen las redes sociales. Al principio se dieron a conocer como estructuras sociales compuestas de grupos de personas, las cuales están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad y parerntesco, intereses comunes o que comparten conocimientos. Pero hoy día este concepto está desfasado, pues la mayoría de las personas no buscan esto en la red social.
La gente emplea las redes sociales con otros fines. Unos hacen de su vida un escaparate, mostrándole al mundo entero lo maravillosa y feliz que es su vida o la cantidad de amigos que posee, no se percatan de que toda persona que se esfuerza por mostrar a los demás la grandiosidad de su vida, es porque en realidad no la posee. A ningún rico le hace falta mostrar su fortuna a los demás, ya que los demás son capaces de percibirla aún sin haber visto toda su riqueza. No hace falta mostrar a todo el mundo lo feliz que somos para que el mundo lo vea, el mundo es capaz de verlo, aunque no se lo muestres.
Otras personas se hacen pasar por quién no son para obtener información de otras personas, para ligar con estas o para vivir virtualmente la vida que les gustaría tener. Como decía Martín Lutero: “Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más tiempo se hace rodar, más grande se vuelve”, estas personas viven en la constante mentira, la constate búsqueda de atar cabos para que su mundo no se derrumbe como lo hacen los castillos de naipes con el aire. Su mundo virtual es como el cristal de bohemia, hermoso y frágil.
La verdad es que se usen para lo que se usen, las redes sociales no funcionan hoy día para lo que se crearon, ya no se busca compartir amistad o intereses con amigos y familiares, sino conseguir otros fines, fines que nos dejen de vez en cuando tocar con la yema de nuestros dedos nuestro anhelados sueños y deseos, de los cuales estamos a tan sólo unos Megabytes de distancia.
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