
Nacimos creyéndonos
superheroes que todo lo podían.
Crecimos sabiendo
que los milagros no existían.
Comprobamos poco a poco
que el mundo seguía,
que los errores nos perseguían,
que la gente mentía,
que la maldad pervivía
en los corazones y en las miradas,
en los actos y en las palabras.
Vimos que las vidas
al poco tiempo eran olvidadas.
Que somos lo que somos
porque la historia así nos hizo,
porque así la creamos,
porque queramos o no
somos seres errantes
que aprenden de sus fallos,
los cuales, corregimos de forma incesante.
Aunque a veces es cierto y verdad
que hay cosas que no podemos cambiar,
que el tiempo no da marcha atrás,
que la vida no se detiene,
que los errores nos enseñaran
en cada momento a actuar,
y de ese modo,
a todo lo que nos rodea valorar.
superheroes que todo lo podían.
Crecimos sabiendo
que los milagros no existían.
Comprobamos poco a poco
que el mundo seguía,
que los errores nos perseguían,
que la gente mentía,
que la maldad pervivía
en los corazones y en las miradas,
en los actos y en las palabras.
Vimos que las vidas
al poco tiempo eran olvidadas.
Que somos lo que somos
porque la historia así nos hizo,
porque así la creamos,
porque queramos o no
somos seres errantes
que aprenden de sus fallos,
los cuales, corregimos de forma incesante.
Aunque a veces es cierto y verdad
que hay cosas que no podemos cambiar,
que el tiempo no da marcha atrás,
que la vida no se detiene,
que los errores nos enseñaran
en cada momento a actuar,
y de ese modo,
a todo lo que nos rodea valorar.
1 comentarios:
Estoy contigo Vanessa, ya decía Jean Paul Sartre aquello de "estar condenados a elegir" o como decía Zubiri "sumergidos en la realidad". Lo que no podemos negar es que la elección inminente del momento nos convierte en naúfragos de un velero con el mástil roto, errante como bien dices. Quizá la aventura esté en la superación de esa vacancia y el porte del bagaje que nos va dando la vida. Te felicito, ha estado genial
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