
¿Qué es la desilusión? ¿Qué es lo que motiva este sentimiento? Todo el mundo se desilusiona algo vez y hay personas que viven desilusionadas en grandes etapas de su vida. La desilusión es un sentimiento que aparece cuando no se cumplen las expectativas que teníamos, cuando nos habíamos ilusionado con algo que no ha llegado, cuando creíamos que conocíamos a alguien o que ese alguien nos amaba y no fue así,... Hay muchas cosas que causan la desilusión, y cuando esta aparece nos sentimos heridos dentro de nosotros, tristes, dolidos, muchas veces asombrados por no dar crédito a lo que ha sucedido, decía Albert Einstein que "la realidad no es otra cosa que la capacidad que tienen de engañarse nuestros sentidos", si esto es así, la desilusión viene provocada en gran medida porque nuestros sentidos han captado que algo que deseábamos iba a ocurrir y no ha sucedido, porque como diría Descartes "los sentidos me engañaban, y es prudente no fiarse nunca por entero de quienes nos han engañado una vez" . Pero cómo podríamos vivir sin fiarnos de nuestros sentidos, nos volveríamos locos, pues estos, son el único camino que tenemos para conocer lo que nos rodea, y si lo que percibimos no es real, entonces ¿dónde nos aferramos? La humanidad necesita tener ilusiones, creencias, expectativas de futuro, esto es lo que le hace luchar día a día, lo que le hace seguir adelante, es lo que nos hace aferrarnos a la vida y no ahogarnos en un mar de problemas, de angustias, de dolores,... Cuando aparece la desilusión perdemos una parte de interés por la vida, nos aparece la angustia de no saber que va a pasar en un futuro, y de nuevo el dolor. Nos sentimos solos, incomprendidos, desolados, desconsolados,... solos porque no hay nadie que te pueda ayudar a salir de la desilusión en la que estás, como alguien dijo alguna vez " nada no es felicidad si no se comparte con otra persona, y nada es verdadera tristeza si no se sufre completamente solo". La desilusión es por tanto una tristeza verdadera, porque no puedes explicarla, no sabes expresar aquello que en ese momento estas sintiendo, y lo más probable es que los demás no comprendan por qué estás triste o por qué no te conformas con las otras cosas que la vida te ofrece, pero ¿cómo vas a ser feliz y te vas a conformar si la otra persona no cumplió tus expectativas? ¿cómo va a cambiar eso? o ¿cómo voy a estar contento, si el trabajo, la carrera, ... que deseaba no lo puedo conseguir? Entonces ¿qué hacemos? Pasamos página y olvidamos aquello que nos ilusionaba para vivir en una verdad imaginaria o nos quedamos en nuestro estado de desilusión y tristeza.
No sé que es peor, si una mentira que intenta ocultar la realidad o una verdad que nos destroza por dentro. Lo mejor sería tener amnesia y olvidarse de todo, pero somos seres racionales, pensamos, argumentamos, razonamos y recordamos. El ser humano no olvida, gracias a esto a evolucionado en la vida. Nuestros fracasos y desilusiones nos sirven para evolucionar, para cambiar en nuestras vidas, para mejorar o empeorar como personas. Podemos mejorar como personas, cuando lo que ha provocado la desilusión ha sido algo laboral o académico, que no ha sido conseguido por falta de experiencia, de conocimientos,... en ese momento nos podemos proponer luchar por conseguirlo e intentar mejorar como profesionales. Pero ¿y cuándo lo que ha provocado la desilusión es una persona? ¿qué hacemos con ella? Esto dependerá de lo importante que sea esa persona en nuestras vidas. Si es alguien que realmente nos importa, lo dejaremos pasar e intentaremos, en la medida de lo posible, que todo siga igual que antes, pues en caso contrario, no podríamos mantener la relación con la otra persona. No se puede tener una relación con alguien basándola en una mentira ni con reproches, ambas cosas ahogan la amistad y amor. Ahora bien, si es alguien que para nosotros no es imprescindible o es alguien que ha provocado una desilusión muy grande, que además te ha echo un daño irreparable, entonces, tenemos tendencia a alejarla de nuestra vida. Por lo tanto, la desilusión es algo que para lo bueno y lo malo, nos hace cambiar, madurar y cambiar nuestro modo de ver el mundo.
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Obra sacada de la Ciudad de la pintura. "Alma decepcionada" de Ferdinand Hodler.
2 comentarios:
Como un poso oscuro lleno de lodo la desilusión puede llegar a hundir nuestras ilusiones en fango, sin embargo nos llena de lucidez y nos hace reflexionar sobre la auténtica posición que ocupamos en la vida. Más que un desafío que termina marchitando nuestros proyectos, la desilusión puede ser tomada como una infusión diurética, un modo de evacuar la negatividad que hemos ido temiendo y que se hace manifiesta a pesar de no poder explicarla con nitidez.
Llega un punto en que la misma desilusión desvela habilidades ocultas en nosotros, quizás empolvadas por la cotidianidad de los días, no obstante nos obcecamos en soltar la mano del borde del hoyo en lugar de trepar hasta lo más alto. Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando. El escritor holandés Edmund Burke nos ilustraba diciendo que "nunca puedes planear el futuro a través del pasado".
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