
La vida de toda persona es
un viaje que empieza al nacer.
Un camino que cada cual
ha de saberse forjar.
Algunas personas de su vida hacen
la de sus padres imagen,
proyectan al exterior
aquello que la gente considera mejor.
Otras de forma contraria
se alejan de todo lo aprendido
y emprenden solos un nuevo camino.
Los caminos son diferentes
al igual que lo son la gente.
Todos los caminos tienen un principio y un fin,
y todos te llevan a dónde quieres ir.
En todos los caminos
hay baches, senderos y espinos.
En todos ellos te encontraras viajeros
que ese camino, al igual que tú, escogieron.
Puede ser que esos viajeros
te acompañen en tu caminar.
Ellos llenaran tus días de soledad.
Y al final de la senda,
al echar la mirada atrás,
todo el mundo recuerda
lo vivido en su caminar
y a todos aquellos que en él
hicieron posible que seamos
lo que hemos llegado a ser.
un viaje que empieza al nacer.
Un camino que cada cual
ha de saberse forjar.
Algunas personas de su vida hacen
la de sus padres imagen,
proyectan al exterior
aquello que la gente considera mejor.
Otras de forma contraria
se alejan de todo lo aprendido
y emprenden solos un nuevo camino.
Los caminos son diferentes
al igual que lo son la gente.
Todos los caminos tienen un principio y un fin,
y todos te llevan a dónde quieres ir.
En todos los caminos
hay baches, senderos y espinos.
En todos ellos te encontraras viajeros
que ese camino, al igual que tú, escogieron.
Puede ser que esos viajeros
te acompañen en tu caminar.
Ellos llenaran tus días de soledad.
Y al final de la senda,
al echar la mirada atrás,
todo el mundo recuerda
lo vivido en su caminar
y a todos aquellos que en él
hicieron posible que seamos
lo que hemos llegado a ser.
1 comentarios:
Estoy contigo totalmente, la deuda que contraemos con el mundo es inevitable. Desde que nacemos heredamos un mundo, unas costumbres, unos dioses, un modo de ver la vida. Deudores y libres en cada elección que hacemos incluso cuando decidimos no escoger entre las alternativas, elegimos no elegir.
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